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viernes 9 de diciembre de 2011

Cuando éramos otros

La gente me saluda, yo les hablo, interactuo, me muevo, camino, me río, lloro, pero ellos no saben que con quien lo hacen está muerto. Voy a tratar de aclararlo, yo morí hace unos meses, una noche de mayo, todo lo que soy, mi manera de ser, pensar, creer, actuar... acabó aquella noche a manos de ella, pero culpar no es el objetivo de esto, de hecho el único culpable fui yo, no el yo que vive actualmente, el yo que murió.
Todas las enseñanzas, las reglas, estaban equivocadas, fue un acto premeditado de suicidio, hay quien lo llamaría evolución, pero la catarsis fue tan grande que no me vale el término. Ella sonrió al fondo del bar y me acerqué, supongo que el impulso sexual tendría algo que ver, el reconocer una vida anterior en sus gestos fue devastador. Porque los reconocía, pero eso no podía ser, sabía como movería sus manos cuando me abrazara aun incluso antes de haberme abrazado, sabía como besaría antes de hacerlo, sabía que nuestro cuerpos encajarían al follar como si lo hubiéramos hecho una y mil veces, ahora estoy convencido de que realmente era así, de que una vez lo fue, no sé donde ni en que momento, pero ambos lo supimos. No me creáis si no queréis, durante días yo también lo negué, no podía ser cierto, no había nada racional que diera certeza a esa sensación, era imposible estar tan seguro, todo era una locura, así que salí fuera del bar para evitar esa sensación que me atenazaba, el que entró ya no fui yo. Mi yo se suicidó en aquella puerta, dejé de creer, sí, lo juro, dejé de creer en todas las reglas que nos acompañan, que nos enseñan desde pequeños, dejé de mirar con los ojos, deje de atenerme a las miradas de los demás, es censurable, lo sé. Yo era el primer censor, yo era el rey en mi castillo de normas, de conductas morales, de enseñanzas racionales basadas en las leyes de la física y la matemática con un solo corolario: solo creer en aquello que es demostrable, en aquello que es tangible. Bien, cuando entré, sentí la liberación de siglos de opresión racional, yo sintiéndome así, una completa locura. Si algo de duda me quedaba se esfumó al volver a hablar con ella. La conocía, estaba seguro, en otra vida pudo ser mi mejor amigo, mi hermana, mi compañero en el frente, el Bien. Llevaba 33 años incompleto, me acababa de dar cuenta.
No lo consigo, no consigo transmitir la sensación, es abrir los ojos a una luz cegadora, es saber que no vas a poder volver a actuar con los sentidos habituales, es saber que ya son inútiles, es saber, saber, saber, es la certeza de conocer que todo está en un plano distinto.
Y ella se acercó, ella no iba a sustituir a nadie, la chica del tatuaje en el cuello, la que me acompaña desde hace siglos, estaría en el bar contiguo, o dos calles más allá, no importaba, no iba a ser lo mismo. No con ella, ¿como se puede ser capaz de querer infinitamente a más de una persona? Sabía la respuesta, la sabía, ahora sí, podía quererlas a las dos porque eran ambas caras de una misma moneda, y yo me sentí capaz de amar por primera vez en mi vida, sin limitaciones, sin miedos, no sólo a ellas, si no a un mundo de personas que pertenecen a una historia que palpita en los cruces de miradas fortuitos, en las sensaciones de reconocer paisajes, sentimientos, personas, pertenecientes a otro momento.
Y ahora estoy aquí, sin una pizca de arrepentimiento hacia nada, sólo creyendo que la verdad es otra, que la verdad no está en la televisión, ni en las enseñanzas habituales, creyendo que la cordura es esto y la locura queda ya muy lejos.
Todavía hoy estoy asustado, se que hay gente que ha sentido lo mismo, los he leído, sé que hay un número finito de personas que pertenecen a nuestra vida y que somos capaces de reconocernos con sólo mirarnos, capaces de recordarnos de cuando éramos otros y también nos buscábamos.

Hurt by Johnny Cash on Grooveshark

6 comentarios:

  1. Llevo treinta y seis años queriendo sentir esa sensación. Hacerla mía. No sólo en la conciencia. Experimentarla. Así pues, enhorabuena.

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  2. Yo fui otra... pero quiero recuperarme!

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  3. Es inevitable morir y renacer.
    El yo que somos dejara de ser,para ser quien sabe que, quiza por una mujer o por una tormenta.
    hay quien muere y se aferra a su cadaver, no entiende su muerte y es incapaz de renacer.
    Son los zombies que te devoran a la menor ocasión.
    (no se que me pasa hoy que se me va un poco la olla )
    un saludo¡¡

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  4. Si lo sientes...es posible!!asi q x q´ignorarlo??

    Querido Tom, siento las ausencias...pero m acerco un momentito xa desearte una feliz navidad!!

    Saluditos de la chica q t reconoce, incluso a traves del mar ;)

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  6. Felices fiestas Tom , te deseo lo mejor.

    un beso

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